We are the LAB

MediaLab Prado ha supuesto un punto de encuentro de proyectos colaborativos durante años, con relevancia no solo en Madrid (donde reside el corazón del espacio) si no con peso en otras zonas de España y el extranjero. Cuando en febrero de 2021 el contrato de su director (Marcos García) no fue renovado, se inició una ola de preocupación y cambios en los proyectos residentes del espacio MediaLab, que se han visto obligados a reconducir su organización. El espacio promete ser trasladado al Matadero (espacio que ya compartió en 2006 con otro proyecto cultural) presentando así cambios vitales en los proyectos activos. Poco después de estas noticias, el movimiento #SaveTheLab en las redes puso de manifiesto el descontento general del cambio por un lado, y la relevancia cultural hasta la fecha del espacio por otro.

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Una de las cosas más llamativas del edificio de MediaLab Prado (situado como su nombre indica en pleno corazón de Paseo del Prado) es que fue diseñado como espacio de creación colaborativa. Había escuchado al respecto antes, pero para tener una idea más clara de lo que significa, me informé con la ayuda de Sofía Prósper. Sofía ha participado en diversos proyectos de MediaLab, personalmente la conozco por uno de ellos: Trackula, el cual sigue activo en Galicia. Además de esto, Sofía es arquitecta, así que me aclaró qué significa esto de un diseño pensado para proyectos colaborativos. Me explicó que el diseño del espacio tiene principalmente dos sentidos: el arquitectónico y el urbanístico. Un espacio arquitectónicamente diseñado para la colaboración tendrá, como tiene, espacios de laboratorio amplios, abiertos, zonas comunicadas entre si y una disposición pensada para trabajar con otros con comodidad y seguridad. Pero además, el sentido urbanístico le da importancia a la zona en la que se encuentra el edificio.

El hecho de situarse en el corazón cultural y artístico de Madrid le concedía a esta zona una personalidad que va más allá de la exposición artística, ya que era además un centro de creación y ciencia, la nota discordante pero necesaria; Al eliminarlo, el barrio pierde fuerza. Además de esto, por su posición estratégica, permitía que varios grupos de personas, de varios contextos, pudieran trabajar con comodidad ahí (ya sea por transporte o accesibilidad), cualidad que también se pierde con el cambio. Sofía señala que es difícil ver la trascendencia de este cambio debido a su atomicidad, pero que las consecuencias de “deszonificar” barrios se verán progresivamente y afectará al desarrollo de la ciudad. Muchos de los proyectos de MediaLab Prado son intangibles, pero relevantes, y su sentido tiene relación con el espacio en el que se estaban creando.

Tras esto me puse en contacto con algunos grupos, con la idea de hacerme una idea del impacto real sobre los proyectos y su desarrollo, más allá de la teoría que tan claramente me había explicado Sofía. Algunos miembros de grupos de MediaLab me explicaron que debido a la situación sanitaria y otros factores personales éstos habían adaptado su rutina al trabajo en remoto. Sin embargo el espacio era ese lugar de encuentro que permitía, de vez en cuando, establecer un contacto y organización más allá de lo que las pantallas permiten. Me mencionaron que uno de los grupos que quizás se vería más afectado sería AUTOFABRICANTES, un grupo de desarrollo de prótesis con hardware y software libre, abierto y accesible, entre otros proyectos de accesibilidad similares. Por lo tanto me puse en contacto con Francisco, uno de los promotores y miembros del proyecto. Francisco me explicó cómo el aviso fue repentino y contaron con poco tiempo de acción y, que aunque luego se rectificó, a ellos ya les había afectado. A diferencia de otros grupos, la naturaleza de su proyecto les obliga a tener diversos prototipos (algunos bastante grandes, me comentó, como un tipo aparato llamado bipedestador que permite mantener una posición erguida de pie hecha con impresión 3D y cortado láser) en su taller, prototipos que ahora han tenido que repartirse entre tres casas distintas. Aunque el grupo ya tenía en mente la idea de moverse a otros espacios, la situación les ha obligado a acelerar el proceso de forma abrupta y repentina. Afortunadamente, el proyecto ha sido tan relevante en la comunidad que familias y asociaciones respaldan sus proyectos para que el grupo no decaiga. Francisco se mostró positivo al respecto, me explicó cómo aunque el traslado tenía un peso muy claro en su organización, la comunidad seguía activa y apoyándose porque el objetivo final era más importante. Me llenó de ánimo, después de llevar varios días investigando al respecto y encontrando, principalmente (y con razón) mucha frustración. Creo que esta última nota lleva consigo el peso de lo que significa ser comunidad, que es llevar adelante un proyecto colaborativo independientemente de los baches del terreno.

bipedestador

La relevancia de los espacios colaborativos, de creación ciudadana y comunidad, demuestran constantemente su importancia en la sociedad. Son espacios por los que luchar, porque proporcionan soberanía a las personas sobre sus barrios y sus ciudades, es decir sobre su vida. Hemos visto incontables veces como es el apoyo de comunidades lo que impulsa el desarrollo sostenible y respetuoso con el ritmo vital de las personas, y es por esto que lo ocurrido a inicios de este año con MediaLab Prado (que es parte de una lista mucho más larga de espacios comunes) es una llamada más a seguir defendiendo la colaboración ciudadana, para que no quede aplastada.

Para concluir, y siguiendo en la línea positiva de seguir construyendo a contracorriente, he hecho una lista de espacios colaborativos en España basándome en algunos chivatazos de las personas entrevistadas y algo de investigación.

  • BricoLabs (A Coruña), construido sobre la base más pura de un hacklab, tiene como objetivo centrarse en el desarrollo de electrónica de forma colaborativa.
  • El Hangar (Barcelona), con un objetivo de creación audiovisual y artística, tiene varios grupos de trabajo y estaba en boca de casi todas las personas entrevistadas.
  • Polièdrika/Sinapsis (Barcelona), con una idea de desarrollo creativo y urbano para y desde la ciudadanía.
  • MediaLab UGR (Granada), con una idea mucho más universitaria, pero del que también han salido algunas propuestas y grupos de trabajo en la ciudad andaluza.

Y por supuesto algunos centros sociales de barrio que han adaptado sus actividades vecinales para mantenerse activas durante la crisis sanitaria. Otra recomendación personal es visitar e informarse de las actividades de las bibliotecas de barrio, también. No suelen tener el mismo espíritu que los espacios listados, pero se pueden proponer actividades sin ánimo de lucro y usar sus instalaciones que, poco a poco, están reabriendo tras el cierre drástico por medidas de salud.

Invito a compartir y hablar de otros espacios similares. Pretendo editar este mismo artículo con información nueva cada cierto tiempo. Ésta es sólo una pequeña muestra; Estoy deseando ver qué otros grupos, proyectos y espacios nos esperan en el futuro.

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